Entrevista a George Yúdice: La diversidad no es sólo sinónimo de identidad

Banda Afro-Reggae

Banda Afro-Reggae

GEORGE YÚDICE es una referencia obligada en la gestión y política cultural a nivel mundial. Profesor de las universidades de Nueva York y Miami, estuvo en Lima invitado por la Maestría de Estudios Culturales de la PUCP para dictar un curso sobre economía y cultura.


Por Santiago Alfaro Rotondo

George Yúdice (Nueva York, 1947) nació cuando la radio era el principal medio de entretenimiento familiar, Hollywood penetraba el mercado europeo a cambio del plan Marshall, Harry Truman se convertía en el primer presidente norteamericano en hacer un discurso por televisión y los jóvenes italianos, judíos y afroamericanos de Brooklyn se disputaban las esquinas. En la década de los años cincuenta creció en medio del auge de Elvis Presley y pandillas familiares descritas en series como Los Sopranos.

Durante los sesentas fue testigo de la lucha por los derechos civiles para luego, en los setentas, dedicarse a teorizar sobre la representación literaria y la obra de poetas imprescindibles como Vicente Huidobro. En los ochenta fue profesor de lenguas romance en el Hunter Collage y una década después decidió darle un giro a sus intereses y pasar a investigar la infraestructura que hace posible la producción y el consumo cultural: propiedad intelectual, nuevas tecnologías, circuitos de distribución, formas de financiación, acuerdos de libre comercio, políticas y leyes de fomento.

Hoy su nombre es citado en cuanta publicación se hace en el planeta sobre la gestión y política cultural. Sus opiniones no pasan desapercibidas al evaluar la presencia de la música en la radio, el dominio global de Hollywood, la concentración de la propiedad en la televisión o la disputa de los jóvenes por el reconocimiento en las esquinas de la web 2.0. Sobre todo esto y más discurren sus respuestas, de lectura ineludible si se pretende gestionar con profesionalismo, equidad e imaginación el sector cultural.

¿Qué usos se le está dando a la cultura en la era global?

El papel de la cultura viene expandiéndose de una manera sin precedentes en el ámbito económico, político o social. Se la invoca como un recurso para la producción de riqueza, participación ciudadana o reconstrucción del tejido social. Más allá que comparta o no estas visiones, el hecho es que la cultura se ha convertido en un marco interpretativo para la solución de problemas antes ajenos a ella.

¿El uso generalizado de la cultura como un recurso, no contradice aquella idea según la cual la globalización es un proceso encaminado a homogeneizar el planeta?

No creo que se esté eliminando la diversidad cultural. Aquí he observado fuertes marcas de producción local. Que los artistas peruanos utilicen el techno, la cumbia o el reggaeton en sus procesos creativos no quiere decir que su música sea igual a la de Estados Unidos, Colombia o Puerto Rico. En el caso de la programación televisiva sí existe una saturación de la oferta con contenidos internacionales pero aún así dudaría de calificar este fenómeno mediante el término “homogeneización”.

¿Si la homogeneización no es un peligro, cómo interpretar el éxito de las empresas de Hollywood, entre otras que dominan los mercados globales de la cultura?

Como sabemos, existen industrias cinematográficas como la india o nigeriana que producen muchas películas al año. No obstante, el cine norteamericano se lleva el 80% de las ganancias mundiales. Los circuitos de distribución y exhibición están monopolizados por las empresas de Hollywood. Esta situación no ocurrió naturalmente. Fue promovida a través de marcos legales y tratados de libre comercio beneficiosos para esas corporaciones. La oficina del Departamento de Comercio defiende siempre el régimen del copyright para la industria audiovisual estadounidense.

¿Cuál es la relación entre propiedad intelectual y comercio de bienes y servicios culturales?

Los centros de comando y control, las sedes de estas empresas, están en Nueva York, Londres o Tokio. El derecho de propiedad intelectual garantiza que todas las ganancias fluyan de vuelta a esos centros. Según la Asociación Costarricense de Autores y Compositores Musicales (ACACM), sólo el 5% de la música difundida en radio es de Costa Rica. Por lo tanto, el 95% de las regalías por la publicidad radial van a parar a otros países como Estados Unidos, México o España. Se ha generado una nueva división internacional del trabajo cultural que consiste en controlar el proceso de producción y acumulación de capital local a través de la posesión de los derechos de propiedad intelectual desde fuera.

Considerando la expansión de las tecnologías digitales, ¿qué alternativas existen para corregir estos desequilibrios?

Si uno no quiere abandonar los principios de los derechos de autor y copyright, hay que modificarlos. La propuesta de Creative Commons va en ese sentido. Sus licencias ofrecen a los autores que no quieren ser sujetos de lucro de las grandes empresas el poder renunciar a uno o todos sus derechos. Aún así, eso no resuelve el problema. Tiene que haber una transformación universal del régimen de propiedad intelectual.

¿Ello implicaría reducir los años de monopolio de los autores para que ingrese más rápidamente al dominio público?

Quien tiene el monopolio no son los autores sino las empresas que compran los derechos y luego lucran con ellos hasta por un período de 90 años después de la muerte del autor. Por tanto, muchos autores están buscando alternativas a ese monopolio. De hecho, la cantante brasilera Marisa Monte ha decidido dejar de grabar CD´s. Para ella tiene más sentido hacer conciertos, canalizar los ingresos de otra manera. Geard Leonhard plantea que cada usuario pague por su acceso a la música vía Internet. Mediante una tarifa plana, las canciones podrían descargarse y comentarse desde portales 2.0 financiados por la publicidad. Lo interesante es que se eliminan los intermediarios.

Las redes sociales conforman otra área de expresión dentro de Internet. Son espacios de encuentro pero también de lucro invisible ¿Cómo se generan ganancias a partir de su uso?

Actualmente existe un acaparamiento del trabajo inmaterial. Plataformas como Facebook o Youtube han logrado tener éxito al facilitar que la gente cuelgue en Internet contenidos culturales de manera gratuita. Toda esa actividad tiene un gran valor en tiempo y dinero Las empresas digitales la rentabilizan, por un lado, vendiéndola como información a agencias que buscan conocer los usos de Internet o perfiles de consumidores y, por otro, atrayendo publicidad.

¿No es legítimo ese uso para mantener el servicio?

Es legítimo pero hay personas como Andrew Ross que plantean algunas objeciones. Según él, la disponibilidad en Internet de contenidos proporcionados por personas comunes y corrientes le está quitando mercado a los artistas profesionales y, finalmente, es un negocio lucrativo no controlado por ellos. Por lo mismo, no debería celebrarse como una gran democratización. Desde mi punto de vista la web 2.0 es parte de una transformación social que no puede detenerse. En la atmósfera de Internet todos pueden hacerse conocidos pero sólo algunos, los que tienen un talento especial, tienen la capacidad para atraer público a un concierto y ganar dinero de eso. El asunto es como hacerlo en un entorno que ha sido muy desigual para los autores.

¿Cómo podrían ser promovidas otras actividades culturales locales que no fluyen por Internet a través de las políticas públicas?

El otro sector de la cultura que es distinto al de la música grabada, programación televisiva o el cine es el de los festivales. Hay muchas ciudades en las que existen actividades donde la gente produce sus disfraces y comida típica. Pueden ser religiosas o de otro tipo. Existe la creencia que su desarrollo pasa por el turismo pero no se analizan los riesgos. La presencia de alemanes o norteamericanos puede generar efectos nocivos si contribuye a banalizar el valor que tiene el festival para la gente. Hay otras maneras más interesantes de integrar culturalmente a los turistas con la población. Por ejemplo, en una fiesta de moros y cristianos, los turistas podrían participar de cristianos y los pobladores de moros.

¿Aparte de las visiones alternativas del turismo, mediante qué otras políticas pueden promoverse ese tipo de actividades culturales?

En algunos países las empresas de comida rápida están desplazando a la gente que prepara la comida local: empanadas, tamales, etc. Ellos necesitan ser respaldados para poder competir. Los festivales tienen que mantener su valor para la comunidad, deben ser autogestionadas por los pobladores que los crearon. Una manera de hacerlo posible es otorgando créditos, prestamos o subsidios a las organizaciones comunitarias o mypes que operan allí.

En el Perú aún resulta difícil imaginar que el Estado implemente ese tipo políticas ¿Qué estrategias han tenido agrupaciones culturales como Afro-Reggae de Brasil para no depender del financiamiento público?

Una parte importante de los ingresos de Afro-Reggae, aparte de las donaciones, viene de los discos y conciertos, patrocinados por las cervezas o bancos. Ellos han logrado aprovechar todas sus fuentes de ingresos y gestionarlas coordinadamente. Afro-Reggae es tanto una empresa privada como una ONG. La primera le pasa 30% de la ganancia a la segunda, que también administra el dinero proveniente del Estado, las fundaciones y cooperación internacional. Dentro de este bosque de posibilidades de financiamiento ellos han desarrollado una manera de aprovecharlas todas.

¿Qué piensas del incentivo al financiamiento privado de la cultura a través de marcos jurídicos como las leyes de mecenazgo?

El problema del financiamiento privado es que no necesariamente se administra en función del bienestar de la ciudadanía. Si una gran empresa quiere invertir en un museo, en Estado Unidos se le hacen descuentos fiscales. En consecuencia, el dinero invertido nunca es sólo del negociante. Ello justifica la formulación de mecanismos que aseguren su uso adecuándolo al bien común. Muchas veces los aportes privados no llegan a todos lo sectores de una manera equitativa.

Ese es justo el problema que ha tenido la Ley Rouanet en Brasil

Es que allí son muchos los que no tienen la capacidad para participar de las convocatorias que hace el Ministerio de Cultura. El dinero se va a las ciudades del sureste y Bahia. La gran parte de los aportes privados no fluyen al resto del Brasil. Eso es lo que quería corregir Gilberto Gil con el programa Cultura Viva, creando miles de asociaciones por todo el país.

Aparte del financiamiento público o privado, la creación de redes de gestores culturales está dando buenos resultados

El caso de Interlocal puede ser ilustrativo. Esta es una red de actores de muchas ciudades iberoamericanas que se reúnen para compartir sus buenas prácticas. En el último encuentro que tuvieron en Santa Rosa de Copán (Honduras), se expusieron experiencias de países como Colombia, donde se vienen desarrollando incubadores de mypes culturales para promover el comercio de artesanías. Como se necesita financiamiento para que estas redes operen, lo ideal es que los gobiernos realicen convenios con la cooperación internacional. Es importante que la gente aproveche y aprenda de otras prácticas.

Las políticas culturales contemporáneas están ampliando el concepto de diversidad

La mejor manera de garantizar que todos tengan igualdad de oportunidades pasa por establecer políticas de reconocimiento para no dejar de lado a ciertos grupos étnicos; pero no es suficiente. La diversidad no es sólo sinónimo de identidad. La diversidad también se manifiesta a escala empresarial, institucional y geográfica. En la primera, el eslabón más débil del sector son las mypes o, como las denomina Ernesto Piedras, asociaciones económicamente activas. La idea es que haya políticas para promoverlas. Al hacerlo la gente que viene de identidades subalternas se beneficiaría.

¿Cómo se protegen y promueven las otras manifestaciones de la diversidad?

En todo país existen instituciones que producen o financian cultura: ONG`s, empresas privadas, asociaciones comunitarias, agencias de cooperación internacional. A los políticos les incumbe mapear esta diversidad de instituciones y desarrollar un sistema lógico y equitativo para su desarrollo. También hay que preocuparse por la diversidad de escalas de asentamiento. Especialmente en América Latina, todo se concentra en las capitales. Hay que procurar cambiar esta situación fomentando la descentralización de la oferta y consumo cultural.

Datos adicionales

Bibliografía

• Política cultural, con Toby Miller (Gedisa, 2004)

• El recurso de la cultura: Usos de la cultura en la era global (Gedisa, 2002).

• Nuevas tecnologías, música y experiencia (Gedisa, 2007)

Páginas web de consulta

Afro-Reggae: www.afroreggae.org.br

Red Interlocal: www.redinterlocal.org

Creative Commons: http://pe.creativecommons.org/


Parte de esta entrevista fue publicada el 4 de enero del 2009 en el suplemento El Dominical del diario El Comercio.

5 comentarios

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5 Respuestas a “Entrevista a George Yúdice: La diversidad no es sólo sinónimo de identidad

  1. En el caso de Perú, se necesitaría un panel comparativo de beneficios por pertenecer a Creative Commons, APDAYC, ANAIE, (no se si hay otros)que incluya circuitos de distribución, puntos de venta, promoción, derechos mecánicos. Yo soy de ASCAP pero no trabajan ni con uno ni con otro. De acuerdo a ASCAP toda canción grabada ya puede ser grabada por otro y debe pagar por su uso comercial. Cual es la ventaja de CC, no la percibo. tal vez el acceso inmediato al contrato.

  2. Fredy Morales Gutiérrez

    Este problema respecto a los autores y compositores es mundial, pero se complica más en el Perú porque no hay una legislación acorde a los nuevos tiempos. habrá que seguir esperando de nuestros legisladores.

  3. Evidentemente la posesión de los derechos de autor no solo es una problemática de nuestro país, sin embargo, se agudiza en países como el nuestro donde con el aval de instituciones oficiales se ampara a una institución monopólica, no obstante, no garantizar igualdad de oportunidades en lo que a distribución equitativa por derecho se refiere, sino porque asume la propiedad del derecho intelectual de creaciones populares. Lo que me parece inexcusable.

    Por otro lado me pregunto si en nuestro país las ONG`s, empresas privadas, asociaciones comunitarias y agencias de cooperación internacional son lo bastantes considerables para promover la diversidad de producciones culturales en nuestro país, supongo que no. Pienso en la responsabilidad del Estado como entidad comprometida en el trabajo de acercar de la mejor manera a los gestores culturales las alternativas para fomentar y hacer sostenible la actividad cultural de nuestro país. Una tarea difícil, si seguro que sí.

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