Horror Miraflores

Por Víctor Vich
[vía El Comercio, 8/10/2008]

¿Qué papel juega el arte en el diseño urbano de la ciudad? En el Perú neoliberal parece que ninguno. La furia de inversiones solo enloquece al Presidente de la República y a la mayoría de alcaldes que no solo carecen de cualquier plan urbanístico sino, sobre todo, de la humildad necesaria para convocar a especialistas como cualquier escenario democrático debería traer consigo.

El caso de Miraflores es uno de los más increíbles. El distrito cuenta con la obra de arte público más grande de la ciudad y ella se cae a pedazos ante la mirada pasiva, realmente vergonzosa, de las autoridades actuales. El impresionante mural cerámico de la vía expresa muestra su más triste deterioro. Recapitulemos su historia: fue diseñado entre 1990 y 1991 nada menos que por Ricardo Wiesse, uno de los pintores más importantes de la plástica peruana actual. En su construcción trabajaron más de ochenta jóvenes voluntarios (dirigidos por Jorge Gutiérrez) utilizando desechos de cerámicas proporcionadas por cuatro empresas patrocinadoras. En el medio de intensas disputas entre EMAPE y la municipalidad de Miraflores lo cierto es que el mural nunca fue inagurado y, como muchos peruanos, ha tenido una vida no reconocida.

Su estética, sin embargo, es la más apropiada. Me refiero a la cerámica rota y a la representación que propone. El material, en efecto, remite al desecho y ello al mundo en que vivimos. Si ésta es la sociedad del abrumador consumo y de la pura chatarra, el artista es quien puede hacer otra cosa con dichos fragmentos: darles un sentido, recolocarlos y utilizarlos para algo realmente nuevo. Pero además, el mural se compone a partir de una sucesión de líneas y colores que proporcionan la sensación precisa que el lugar requiere. Esas ondas son, en efecto, el signo más característico de la urbe: la velocidad, el movimiento. Pero mucho más aún: el mural es también –como toda la obra de Wiesse- un asombroso diálogo con el paisaje desértico que rodea a la ciudad: con los ritmos del mar, con las formas de las dunas, con la costa entera del país.

Se que el alcalde Masías esta informado del asunto y debería cambiar de actitud. Es increíble lo que actualmente está pasando con muchos distritos de la capital. El desinterés histórico por el arte público va de la mano con la proliferación excesiva de fuentes y piletas de agua por todos lados y con la mala costumbre que tienen estos alcaldes por acompañar la obras públicas con placas o carteles que personalizan su construcción. En realidad, en un país civilizado, ninguna obra pública debería llevar el nombre de alcalde alguno. De hecho, uno de los casos más ridículos lo encontramos justamente en Miraflores: se trata de un pequeño camino situado al costado del puente Villena donde su simple remodelación ha ido nuevamente acompañada de una placa con el nombre del alcalde Masías (¿Cuál es?) como si se tratara de un autor del MALI o de alguien realmente importante.

¿Quién puede hacerse cargo -ya, ahora- de la restauración del Mural de la Vía Expresa? La improvisación alocada (ese hacer piletas por todos lados) sigue siendo la matriz de la gestión pública peruana y la ignorancia de la autoridades en materia de arte y cultura es un dato constante a lo largo de nuestra historia. El alcalde Castañeda (que nunca da la cara) es un gran ejemplo al respecto. Hay en el Perú muchos artistas a los que se les podría convocar para construir, con sus obras, nuevos sentidos de comunidad. Los espléndidos murales que Herbert Rodríguez hizo en las décadas pasadas se han perdido irresponsablemente. Hay en el país Escuelas Nacionales y Facultades de arte que son necesarias –indispensables- para asesorar a las secretarias de cultura de las municipalidades si es que éstas existen. En el medio de esta polución visual, los gobiernos municipales deberían ofrecerle a los transeúntes –entre otras cosas- posibilidades de mirar que abran nuevas perspectivas. Hay, hermanos, muchísimo que hacer al respecto. Lo importante es que los alcaldes se den cuenta de que se pueden producir obras de mucho más valor que las fuentes del agua y que algunos otros nombres son mucho más importantes que los suyos propios.

Victor Vich es Profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Investigador del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) y miembro activo de Tándem: Gestión Cultural para el Desarrollo.

Respuestas:

+ Respuesta de Roberto Bustamante: Horror, Cultura (10/6/2008)
http://www.elmorsa.pe/2008/06/10/horror-cultura/

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